Según mi madre, esta receta es suya. Es una receta buenísima, de esas de mojar y mojar pan hasta dejar el plato reluciente.
Ingredientes:
- 1 kg y medio de costillas de cerdo
- 1 cebolla gorda
- 4 zanahorias hermosas
- 3 dientes de ajo
- 1 tomate
- 1 vaso de coñac o de ron
- 1 vaso de vino blanco
- Harina
- Aceite, sal, pimienta negra recién molida, orégano, tomillo, romero.
Se salpimientan las costillas, se pasan por harina y se doran en dos cucharadas de aceite. Se reservan.
En el mismo aceite, se doran la cebolla en juliana y las zanahorias peladas y en rodajas. Cuando la cebolla empieza a tomar color, se añade el ajo picado en láminas.
Se echa el vaso de coñac y se flambea (con el extractor apagado y con mucho cuidado con las pestañas).
Se incorpora el tomate en dados pequeños, pelado y sin pepitas. Se sofríe un par de minutos. Se echa el vino blanco y se deja reducir un minuto más.
Se echa media cucharilla de romero, media cucharilla de orégano, dos cucharillas de tomillo, una par de vueltas del molinillo de pimienta y una pizca de sal.
Se tritura todo bien y si queda muy espeso, se añade un vaso de agua. Se deja que levante el hervor y se corrige de pimienta y de sal.
Se meten las costillas en la salsa y se dejan a fuego lento unas dos horas, vigilando que no se queden secas.
Se sirven con unas patatillas fritas y media barra de pan por comensal.

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