miércoles, 16 de marzo de 2016

LONDRES

¡Qué ciudad!

Digan de la comida inglesa, no se puede negar que el desayuno se lo trabajan:




La teoría la tenemos clara: gran desayuno, sandwich rápido a medio día y cena algo más contundente.

La aplicación de la teoría no tanto: hay comida por todos lados y los sandwiches son una cosa tan triste que acabas haciendo como que no te acuerdas del desayuno ligero (arriba inmortalizado) y a eso de la una (hora local) almuerzas en una terracita en Candem al tibio sol londinense


Un paseo, unas pintas (que donde estén unos botellines fresquitos y/o unas cañas bien tiradas... , pero en fin, allá donde fueres...)


Y ya estamos otra vez zampando. Para cenar un restaurante taiwanés en Chinatown. Curioso el sitio. La puerta cerrada a cal y canto, con un cartel en inglés y en chino diciendo que llames a la aldaba del castillo de Drácula.



Cuando llamas sale una taiwanesa (supongo) que te chilla en inglés con muy mala leche que si quieres cenar, 10 minutos.

Merecen la pena los 10 minutos a la fresca y llevar la mente abierta. Tienen todas esas cosas de las que hablan en Umami como tendones de ternera, patas de gallina o lenguas de pato (y que estaba deseando probar). Como no estaba sola, y ya me miraron revirado cuando pedí los tendones, me quede con las ganas de las leguas de pato, y eso que quienes probaron los tendones reconocieron que están muy ricos.

Los tendones los sirven como aperitivo frío. Tienen una textura bastante firme y son sabrosos y un poco picantes. A mi me encantaron.


Para rematar la faena un clásico fish and chips en un callejón a la espalda Leicester Square


Me encanta Londres.

La comida no es lo mejor, ni lo más barato, ni lo que más me gusta de Londres, pero no deja de ser una experiencia y una oportunidad de ver y probar cosas distintas e impensables en casa.

Estoy deseando volver


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