Según San Google, son "tagliatelle nero di sepia".
No sé si será porque está en italiano o porque me retrotrae a la carta de algún restaurante de los de mandilón negro (mucho mandil, poca sustancia y tremenda clavada), pero el nombre no me hace ni pizca de gracia.
Ya me lo dijo una vez un italiano, la pasta se come en casa. Y es que pese al nombrecito de marras, esta ha salido muy rica.
Ingredientes:
- 250 gr de los tagliatelles del demonio
- 150 gr de langostinos frescos
- 1 chupito de ron
- 2 tomates
- 1/2 vaso de leche
- 3 dientes de ajo
- 1 puntita de guindilla
- Perejil
- Aceite de oliva, sal.
Se cuece la pasta en abundante agua caliente con sal, dejándola "al dente". Se reserva.
Se pelan los langostinos. Se reservan los cuerpos.
En una cucharada de aceite, se doran las cabezas y las pieles, aplastándolas bien para que suelten todo el jugo. Cuando están doradas (aquí es importante apagar el extractor y ojo con las cejas), se añade el chupito de ron y se flambea.
Cuando se apaga la llama, se añaden los tomates en trozos, un poquito de sal, se tapa y se deja cocer 10 minutos. Se añade la leche, se tritura bien, se cuela y se corrige de sal.
En una sartén con dos cucharadas de aceite, se saltean los langostinos, los dientes de ajos laminados y la guindilla. Cuando los ajos empiezan a oler, se añade la pasta, se le da un par de vueltas y se echa la salsa por encima. Se saltea medio minuto más. Se retira la sartén del fuego y se añade perejil fresco recién picado.
Para empujar, otro Ribeiro estupendo, Terra do Castello.


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