Ingredientes:
- Coquinas
- 3 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- Sal
Evidentemente, el secreto es que las coquinas eran buenísimas y estaban todavía vivas. Por venir, venían hasta ya depuradas.
Si hubiesen caído en mis manos, yo las habría desgraciado picando el ajo muy menudo, añadiendoles un buen chorreón de vino blanco y rematándolas con perejil. Pero Ana tiene razón, y cuando las coquinas son buenas y están frescas, lo mejor es primar su sabor.
Para limpiarlas cuando no vienen depuradas, hay que ponerlas en un cacharro con abundante agua fría y sal (una cucharada sopera por litro de agua). Yo las dejo 12 horas en remojo (en el frigorífico) y les cambio el agua un par de veces en ese tiempo.


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