Hoy cocido gallego, muy peculiar si no lo has visto nunca, sobretodo por la cachola, que está buenísima, pero a mí por lo menos me impresiona bastante.
El cocido gallego es típico de carnaval y la principal excusa para subir todos los años a Galicia por estas fechas.
Cada sábado de carnaval Maruca nos convoca a comer la cachola en la cantina O´Frances, una casita típica restaurada muy cerca del Monasterio de Monfero.
Lo que diferencia este cocido de otros cocidos son básicamente dos cosas: toda la carne que lleva es de cerdo (incluida la cabeza), y los grelos, que son las hojas de los nabos y son muy amargos.
Empezamos con la sopa, muy consistente y con fideos de los gordos. Estupenda para entrar en calor.
Justo después de la sopa, empiezan a sacar todo lo demás, empezando por la estrella del cocido: la cachola
La cachola es muy parecida al lacón, un poco más jugosa porque tiene más grasa y un poquitín más curada, supongo que porque es mucho más fina.
Para beber Rectoral de Amandi, un Mencía de la D.O. Ribera Sacra.
De postre, las filloas. Estas eran dulces y estaban rellenas de crema, aunque por lo visto, lo tradicional es hacerlas con el caldo del cocido y/o un poco de la sangre del cerdo y añadirles azúcar. También sacaron unas orejas, típicas del carnaval.
Por último la queimada:
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas. Demos, trasgos e
diaños, espíritos das nevoadas veigas. Corvos, pintigas e meigas, feitizos
das menciñeiras. Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos,
tronos e raios. Oubeo do can, pregón da morte, fociño do sátiro e pé do
coello. Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello. Averno de
Satán e Belcebú, lume dos cadáveres ardentes, corpos mutilados dos indecentes,
peidos dos infernais cus, ruxido da mar embravecida. Barriga inútil da
muller solteira, falar dos gatos que andan á xaneira, guedella porca da cabra
mal parida. Con este cullerón levantarei as chamas deste lume que asemella
ao do inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas, índose bañar na
praia das areas gordas. ¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden
deixar de queimarse no augardente, quedando así purificadas. E cando esta
queimada baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa alma e de
todo embruxamento. Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada:
si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, aquí e agora, facede cos
espíritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.
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